
El pasado 12 de marzo, la asociación Es Retina llevó a cabo el “Taller SoundScape – Aplicación de guiado GPS para personas ciegas o con baja visión”, una formación especializada impartida por el tiflotecnólogo Iván García Hervás. Este encuentro se posiciona como una iniciativa clave dentro del ámbito de la accesibilidad tecnológica y la autonomía personal.






En las aulas malagueñas no solo se enseña. También se comparten ideas, se investiga y se trabaja para que puedan nacer proyectos como Brailea, un dispositivo electrónico para aprender braille jugando. Después de tres años de estudio y diseño de distintos prototipos realizados por el alumnado del grado superior de Mantenimiento Electrónico del IES Politécnico Jesús Marín junto a docentes del centro y el equipo específico de atención al alumnado con discapacidad visual, se ha lanzado esta herramienta interactiva para el aprendizaje básico del código de una forma lúdica. La pieza ha sido elaborada y comercializada por @cerviansystems.
Una persona con discapacidad visual podría tardar un año en comprar un teclado braille con los 400 euros de ayuda a la discapacidad que entrega el Gobierno de España. Esta es una de las razones que llevó a tres estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Oviedo (UO) a desarrollar un dispositivo que, a través del reconocimiento de voz, transforma las letras en código braille. ¿Lo mejor? Solo costaría 60 euros.