
La divulgación científica vive un momento de transformación profunda. Ya no basta con comunicar descubrimientos; ahora es imprescindible garantizar que ese conocimiento llegue a todas las personas. En este contexto, el proyecto Astroaccesible, abordado en la iniciativa “Soñando estrellas” del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), representa un ejemplo inspirador de cómo la ciencia puede y debe ser inclusiva.





En las aulas malagueñas no solo se enseña. También se comparten ideas, se investiga y se trabaja para que puedan nacer proyectos como Brailea, un dispositivo electrónico para aprender braille jugando. Después de tres años de estudio y diseño de distintos prototipos realizados por el alumnado del grado superior de Mantenimiento Electrónico del IES Politécnico Jesús Marín junto a docentes del centro y el equipo específico de atención al alumnado con discapacidad visual, se ha lanzado esta herramienta interactiva para el aprendizaje básico del código de una forma lúdica. La pieza ha sido elaborada y comercializada por @cerviansystems.
Una persona con discapacidad visual podría tardar un año en comprar un teclado braille con los 400 euros de ayuda a la discapacidad que entrega el Gobierno de España. Esta es una de las razones que llevó a tres estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Oviedo (UO) a desarrollar un dispositivo que, a través del reconocimiento de voz, transforma las letras en código braille. ¿Lo mejor? Solo costaría 60 euros.
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