
El impacto de la ciencia y la tecnología en la vida de las personas con discapacidad visual va mucho más allá de la innovación por sí misma: implica solidaridad, compromiso social y acceso real a la autonomía diaria. Así lo ejemplifica la historia publicada en El Confidencial, donde una familia desarrolla unas gafas inteligentes para abordar las limitaciones de movilidad de su hijo con baja visión, combinando realidad extendida, inteligencia artificial y procesamiento espacial en tiempo real.









