
Cocinar es una actividad cotidiana, pero para las personas ciegas o con baja visión supone uno de los mayores desafíos del día a día. Manipular cuchillos, identificar ingredientes o detectar superficies calientes implica riesgos constantes y requiere estrategias complejas de adaptación.
Diversos estudios recientes coinciden en que la cocina sigue siendo una de las tareas más difíciles dentro de la vida independiente, especialmente por la necesidad de interpretar información visual en tiempo real, como la posición, el estado o la peligrosidad de los objetos .
En este contexto, en los últimos años han surgido nuevas tecnologías que van más allá de las ayudas tradicionales. Entre ellas destacan dos enfoques innovadores: la realidad aumentada aplicada a la seguridad (como CookAR) y los sistemas de inteligencia artificial que guían el proceso de cocina paso a paso (como AROMA y desarrollos similares).









