
En 2026 la inteligencia artificial sigue cruzando fronteras que hasta hace poco parecían futuristas: no solo interpreta imágenes, sino que las transforma en información útil para personas con discapacidad visual.
Más allá de proyectos aislados, surge un mosaico tecnológico integrado por AI mirrors, aplicaciones móviles inteligentes y dispositivos portátiles, todos con un objetivo común: mejorar la autonomía y la calidad de vida de quienes tienen ceguera o baja visión.








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