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Nuevo sistema de navegación táctil para personas con baja visión

Esquema con los componentes electrónicos del mando: Heptic Dial: Moves left and right to guite your way, ON/OFF Button, Action Button: Press to activate features.
Vector | InfoTecnoVision

Para millones de personas con discapacidad visual, desplazarse de forma autónoma por la ciudad sigue siendo uno de los mayores desafíos diarios. Aunque existen tecnologías de apoyo como aplicaciones móviles o sistemas GPS, su precisión suele presentar márgenes de error de varios metros, algo que puede ser crítico cuando se trata de localizar un paso de peatones, una entrada o un cruce concreto.

En este contexto, comienzan a surgir nuevas propuestas tecnológicas que buscan mejorar la orientación en entornos urbanos. Una de ellas es Vector, un dispositivo que apuesta por una navegación basada en el sentido del tacto para ofrecer indicaciones más intuitivas y precisas.

Navegar mediante el tacto: cómo funciona el sistema

El concepto detrás de Vector se basa en la tecnología háptica, es decir, sistemas que transmiten información mediante vibraciones o movimientos que pueden percibirse a través del tacto. Este tipo de interfaces permiten comunicar instrucciones sin depender de la vista ni saturar el canal auditivo.

En el caso de Vector, el usuario recibe indicaciones direccionales mediante un control táctil que transmite pequeños movimientos o vibraciones que indican hacia dónde debe desplazarse.

En lugar de escuchar instrucciones de voz o consultar una pantalla, el dispositivo comunica los cambios de dirección de manera física e inmediata.

Este enfoque tiene varias ventajas: permite mantener la atención en el entorno real, evita interferir con los sonidos del tráfico o de otras personas y reduce la carga cognitiva que generan las instrucciones verbales continuas.

Más precisión que el GPS convencional

Uno de los principales problemas de la navegación urbana para peatones es la imprecisión del GPS, que en entornos urbanos puede desviarse varios metros debido a interferencias con edificios o estructuras.

En sistemas de movilidad asistida, esa diferencia puede significar girar demasiado pronto, desviarse del recorrido correcto o incluso entrar en zonas peligrosas.

Vector busca mejorar esta situación mediante una combinación de sensores y procesamiento de datos que permiten generar indicaciones más precisas, traducidas posteriormente a señales táctiles fáciles de interpretar.

La importancia de la retroalimentación háptica

La idea de transmitir información espacial a través del tacto no es nueva, pero está viviendo un fuerte impulso gracias a los avances en sensores y electrónica portátil.

Diversos sistemas experimentales ya utilizan vibraciones o estímulos táctiles para guiar a usuarios en el espacio. Algunos dispositivos crean incluso una especie de “corredor háptico”, donde las vibraciones indican si el usuario se mantiene en la ruta correcta o se está desviando.

Esta estrategia se relaciona con el concepto de sustitución sensorial, una técnica que transforma información de un sentido, como la visión, en estímulos de otro, como el tacto. El cerebro puede aprender a interpretar estas señales y convertirlas en referencias espaciales útiles para orientarse.

Una movilidad más inclusiva

El desarrollo de tecnologías como Vector refleja una tendencia clara: pasar de sistemas que simplemente dan instrucciones a interfaces que permiten “sentir” la navegación.

En paralelo, investigadores de todo el mundo trabajan en dispositivos similares que combinan sensores de distancia, inteligencia artificial y actuadores hápticos para mejorar la orientación de personas con discapacidad visual. Algunos prototipos recientes logran tasas de reconocimiento de señales táctiles superiores al 90 % en pruebas con usuarios.

El objetivo final es claro: aumentar la autonomía y la seguridad de los desplazamientos cotidianos.

La tecnología que podría cambiar la forma de orientarse

Si tecnologías como Vector consiguen consolidarse, la navegación táctil podría convertirse en una nueva categoría dentro de las ayudas a la movilidad.

No se trataría de sustituir herramientas tradicionales como el bastón blanco o el perro guía, sino de complementarlas con información adicional sobre el entorno y la ruta.

La clave está en algo tan simple como poderoso: convertir las direcciones en sensaciones que el cuerpo puede interpretar de forma natural.

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