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Un nuevo “ojo biónico”: el proyecto de Elon Musk y la Universidad de Elche

Ojo con iris de color azul y estampado con diseño de enlaces tecnológicos.
Ojo con iris de color azul y estampado con diseño de enlaces tecnológicos.

Elon Musk, el magnate tecnológico conocido por Tesla y SpaceX, está detrás de uno de los proyectos de neurotecnología más ambiciosos de la década: un sistema que podría devolver al menos una percepción visual básica a personas ciegas y, con el tiempo, ampliar lo que entendemos por visión.

Este desarrollo combina las capacidades de Neuralink, la empresa de interfaces cerebro-ordenador (BCI) fundada por Musk, con equipos de investigación en Estados Unidos y en España.

Un proyecto conjunto entre Neuralink y la Universidad Miguel Hernández de Elche

Según datos públicos del registro clínico estadounidense ClinicalTrials.gov, un equipo de la Universidad de California en Santa Barbara colabora con la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche en un ensayo que estudia prótesis visuales corticales (dispositivos que no interfieren con el ojo en sí, sino que estimulan directamente el cerebro para transmitir señales visuales).

El objetivo es restaurar capacidades visuales parciales en personas con ceguera severa o profunda cuya condición no tiene tratamiento eficaz hoy en día.

Este tipo de prótesis no funcionaría como una cámara: estaría equipada con inteligencia artificial (IA) capaz de interpretar escenas y convertirlas en estímulos que el cerebro pueda procesar de forma útil, algo que actualmente solo se ha conseguido con resultados muy básicos en tecnología protésica visual.

Blindsight: el implante de Neuralink para devolver la visión

Aunque la colaboración con la UMH es un proyecto de investigación, Neuralink desarrolla por su lado su propia tecnología, bautizada como Blindsight. Este implante ha recibido por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) la designación de “Breakthrough Device ”(Dispositivo Innovador), un estatus que acelera el desarrollo regulatorio al reconocer su potencial para tratar condiciones irreversibles como la pérdida de visión total.

Blindsight no intenta reconstruir la retina dañada ni reparar el nervio óptico. En lugar de eso, conecta directamente la cámara externa al cerebro, estimulando la corteza visual (la región del cerebro que procesa la información visual) para generar percepciones de luz y forma que el paciente pueda interpretar como visión.

Elon Musk ha señalado que este tipo de tecnología podría incluso ayudar a personas que nunca han visto, siempre y cuando tengan la corteza visual intacta, aunque al principio la visión producida será limitada en resolución, parecida a gráficos de videojuegos antiguos.

Más allá de la visión: promesas y controversias

Neuralink explora además otros usos clínicos de implantes cerebrales. Musk ha afirmado recientemente que cree que es físicamente posible usar estos dispositivos para restaurar funciones corporales completas, como la comunicación entre el cerebro y el cuerpo en personas con lesiones medulares o ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

Mientras tanto, la empresa ya ha implantado interfaces en pacientes humanos con parálisis para permitirles controlar dispositivos como teclados, ratones o sillas de ruedas con solo pensar, y planea expandir estos ensayos a más personas este año.

Sin embargo, esta tecnología no está exenta de controversia. Grupos de defensa de los animales y de ética tecnológica han cuestionado las pruebas en animales previas y el ritmo acelerado de implantaciones humanas, con discusiones abiertas sobre seguridad, consentimiento y riesgos de procedimientos invasivos.

¿Cómo funciona un ojo biónico? La ciencia detrás del ojo

Tanto el proyecto clínico en el que participa la UMH como Blindsight funcionan bajo principios similares en neurotecnología, siguiendo tres pasos fundamentales:

1. Captura de imagen: una cámara o sensor externo capta la escena.

2. Procesamiento: una IA traduce esa imagen en señales simplificadas que representen formas y contornos útiles para el usuario.

3. Estimulación cerebral: esas señales se transmiten directamente al cerebro mediante un implante que estimula la corteza visual, saltándose el ojo dañado y el nervio óptico.

Este enfoque se diferencia de dispositivos como implantes retinianos tradicionales o gafas inteligentes conectadas a chips, en que el estímulo se dirige al cerebro mismo, ofreciendo la posibilidad de percepción visual incluso cuando el daño ocular es irreversible.

¿Cuándo podremos verlo? Limitaciones y expectativas

Si bien la FDA ha reconocido a Blindsight como dispositivo innovador, todavía no hay una fecha de aprobación ni de comercialización clara. El proceso de ensayos clínicos, recolección de datos y revisión regulatoria puede tomar años antes de que estas prótesis visuales estén disponibles fuera de estudios científicos.

Además, aunque la visión restaurada pueda cambiar drásticamente la vida de personas ciegas, expertos recuerdan que la experiencia visual inicial será limitada y requerirá aprendizaje y adaptación por parte del paciente, algo similar a experiencias tempranas de otras neuroprótesis.

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FUENTES CONSULTADAS

El EspañolTecnología.orgThe VergeCornell University.

 

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